Un libro abierto se transforma en un atleta en movimiento, rodeado de capas de papel, fibras abstractas y una línea dorada de retroalimentación.

El atleta promedio no existe, pero la evidencia sigue siendo importante

Lo que aprendí leyendo Adaptable de Herman Pontzer

En el alto rendimiento aparece una tentación recurrente: creer que, si reunimos suficientes datos, por fin encontraremos al atleta de manual. El cuerpo correcto, el entrenamiento correcto, la dieta correcta y la respuesta prevista.

Adaptable, de Herman Pontzer, comienza precisamente donde termina esa fantasía. El libro recorre el cuerpo humano para mostrar que el ser humano promedio es una abstracción útil. Los genes, el desarrollo, el entorno, la cultura y el azar dejan huella en todos nosotros. Compartimos la misma arquitectura, pero ningún organismo coincide por completo con el dibujo del libro de texto.

No es un libro sobre preparación deportiva. Quizá por eso me hizo pensar tanto en ella.

La biología ofrece principios comunes y respuestas individuales. Nuestro trabajo consiste en saber cuándo confiar en cada una de esas escalas.
Visual editorialUna escena original creada para ampliar el argumento del artículo sin sustituir la evidencia presentada en el texto.

El atleta promedio es un punto de partida, no una persona

La ciencia y la práctica necesitan promedios. Nos muestran qué suele funcionar, delimitan dosis razonables y protegen frente a decisiones basadas en impresiones. El problema aparece cuando el promedio deja de orientar y pasa a sustituir a quien tenemos delante.

Dos personas pueden completar la misma sesión y presentar costes internos diferentes. El mismo atleta puede responder de otra manera semanas después porque han cambiado el sueño, la ingesta, el dolor, la carga acumulada, los viajes, el estrés o el estado de entrenamiento. La exposición es idéntica sobre el papel; el organismo que la recibe no lo es.

Pero existe una trampa simétrica: llamar individualidad a cualquier oscilación. Un cambio aislado puede ser error de medición, variabilidad cotidiana o conducta fuera del entrenamiento. Las revisiones sobre entrenabilidad muestran que parte de la aparente diferencia entre «respondedores» y «no respondedores» desaparece cuando se incorporan al análisis el control, el error y el cambio relevante.

Por eso, individualizar no significa abandonar el conocimiento colectivo. Significa partir de una base sólida y ganarse el derecho a ajustarla mediante observaciones fiables.

Los genes modifican probabilidades; no escriben el marcador

Pontzer organiza la diversidad humana como resultado de la interacción entre genes, entorno y azar. Este marco resulta especialmente útil en el deporte.

Las características biológicas importan. La estatura, las proporciones corporales, el desarrollo, la capacidad cardiorrespiratoria, las propiedades musculares y la tolerancia a la carga pueden favorecer determinadas tareas. En la élite, pequeñas ventajas pueden adquirir importancia porque casi todo lo demás ya ha sido seleccionado y entrenado.

Aun así, una asociación genética observada en un grupo no permite predecir el futuro de un individuo. El rendimiento es un fenotipo muy poligénico y dependiente del contexto. Ningún marcador aislado informa sobre la calidad del entrenamiento que recibirá una persona, su disponibilidad para practicar, su respuesta a un entrenador, las lesiones que evitará o el momento en que aparecerá una oportunidad.

El consenso sobre pruebas genéticas aplicadas al deporte y los análisis más recientes de variantes como ACTN3 no respaldan su uso para seleccionar talento ni prescribir entrenamiento. El ADN participa en la historia; no entrega el guion.

Esto cambia la pregunta profesional. En lugar de «¿cuál es el verdadero potencial de este atleta?», prefiero preguntar: ¿qué capacidades exige la tarea, con qué recursos cuenta ahora este atleta y qué permite construir su trayectoria de respuesta?

Mapa del argumento

Cómo se conectan las ideas

El atleta promedio es un punto de partida, no una persona
Los genes modifican probabilidades; no escriben el marcador
Adaptarse no significa mejorar en todas las direcciones
La práctica es imprescindible, pero no gobierna sola
Mapa mentalMapa de las relaciones desarrolladas a lo largo del artículo.

Adaptarse no significa mejorar en todas las direcciones

El capítulo sobre músculo y hueso es el vínculo más directo con el alto rendimiento. El músculo cambia con el uso; el sistema nervioso aprende a reclutarlo; el metabolismo reorganiza su capacidad; los tejidos toleran mejor aquello a lo que se exponen de forma progresiva.

Sin embargo, esa plasticidad es específica y tiene un coste. Un maratoniano, un velocista, una gimnasta y un halterófilo no representan versiones mejores o peores de un mismo proyecto. Representan soluciones diferentes para demandas diferentes.

En el alto rendimiento, esto impide la búsqueda ingenua de maximizarlo todo a la vez. Más masa puede ampliar la producción de fuerza y elevar el coste de desplazamiento. Más volumen puede desarrollar capacidad y reducir la disponibilidad para el siguiente partido. Una intervención que favorece la adaptación crónica puede empeorar temporalmente la disposición para rendir; una estrategia que la restablece hoy puede reducir parte del estímulo que interesaba en el bloque.

El criterio nunca es estar «más adaptado» en abstracto. Es adaptado para qué, en qué fase, con qué coste y hasta cuándo.

La práctica es imprescindible, pero no gobierna sola

El libro revisita la popular regla de las diez mil horas y llega a una formulación más honesta: el trabajo acumulado es necesario, pero no explica por sí solo la excelencia.

Un metaanálisis sobre deporte estimó que la práctica deliberada explicaba una parte de la variación del rendimiento, y mucho menos entre atletas que ya estaban en la élite. La cifra exacta depende de definiciones y métodos debatidos en la literatura, pero la decisión práctica es estable: contar horas no mide la calidad del aprendizaje.

El entrenamiento de alto nivel exige una tarea adecuada, retroalimentación, progresión, concentración, corrección y tiempo. También exige acceso. La familia, la cultura deportiva, los buenos entrenadores, la estructura, el calendario, la madurez biológica y las oportunidades seleccionan carreras mucho antes de que una prueba genética pueda aportar algo.

El talento no es una sustancia escondida dentro del atleta a la espera de ser descubierta. Es una trayectoria que se hace visible en la relación entre predisposición, exposición, aprendizaje y contexto.

La recuperación es el presupuesto de la adaptación

Otra idea atraviesa el libro: el organismo distribuye recursos finitos entre crecimiento, movimiento, inmunidad, reproducción, mantenimiento y reparación. Para el rendimiento, esto supone un cambio importante de lenguaje.

El entrenamiento no es adaptación. Es una exposición que puede producir adaptación si el sistema dispone de tiempo, energía y sustratos para reorganizarse.

Cuando aumenta la carga y la disponibilidad energética no la acompaña, el cuerpo debe negociar. El consenso del Comité Olímpico Internacional sobre deficiencia energética relativa en el deporte describe cómo una baja disponibilidad energética problemática puede perjudicar la función reproductiva, la salud musculoesquelética, la inmunidad, la síntesis de glucógeno, el bienestar y el rendimiento.

Esto no convierte la recuperación en pasividad. La convierte en asignación. El sueño, la energía, los hidratos de carbono, la proteína, la separación entre cargas y la gestión del estrés deben servir a la adaptación deseada y a la siguiente demanda.

Un cuerpo adaptable también puede ocultar el coste durante un tiempo. Un peso estable y un entrenamiento completado no demuestran que el presupuesto esté equilibrado.

Flujo de decisión

Del concepto a la decisión

01El atleta promedio es un punto de partida, no una persona
02El entorno entra en el atleta
03Sigue profundizando
RachaSecuencia de lectura para transformar un concepto en una decisión práctica.

El entorno entra en el atleta

Una de las mejores aportaciones de Adaptable es disolver la frontera artificial entre biología y entorno. El entorno no permanece alrededor del cuerpo como un decorado. Participa en su construcción.

En el rendimiento, el entorno incluye la superficie, la temperatura y la altitud, pero también el lenguaje del cuerpo técnico, la claridad de funciones, el acceso a la comida, la seguridad psicológica, la calidad del sueño durante los viajes, la presión contractual y el sentido de pertenencia. Estos factores pueden modificar conducta, recuperación, disponibilidad y capacidad de aprender.

Por eso, un programa no debe juzgarse solo por la coherencia fisiológica de sus sesiones. También debe evaluarse por la calidad del ecosistema que hace que esas sesiones puedan ejecutarse y generar adaptación.

Individualizar es cerrar el ciclo

Proceso en cuatro etapas: base sólida, exposición definida, respuesta observada y recalibración.
Proceso originalOrganiza la decisión; no representa una escala validada ni pesos idénticos entre las etapas.

La traducción operativa de la lectura cabe en cuatro movimientos:

  1. Base sólidaPartir de la evidencia, las demandas de la modalidad y los límites de seguridad.
  2. Exposición definidaSaber qué dosis se aplicó, en qué momento y bajo qué contexto.
  3. Respuesta observadaCombinar rendimiento, salud y disponibilidad, respetando el error de medición y la variabilidad cotidiana.
  4. RecalibraciónMantener, progresar o cambiar la intervención según la trayectoria, no según la ansiedad provocada por un dato aislado.

Este ciclo evita dos extremos. Por un lado, el protocolo universal que ignora a la persona. Por otro, la personalización ornamental que crea complejidad antes de demostrar que el atleta la necesita.

La salvedad que mejora la lectura

Lectura crítica

Adaptable es una amplia obra de divulgación científica, no una revisión sistemática ni un manual de entrenamiento. Algunos pasajes del capítulo deportivo simplifican demasiado la fisiología.

La idea de que sería necesario causar el máximo daño muscular posible para promover el crecimiento no encaja bien con la literatura: la hipertrofia puede producirse con un daño mínimo, y un daño excesivo puede reducir la calidad de las sesiones posteriores. El pasaje que relaciona el alelo I del gen ACE con los velocistas y el D con los atletas de resistencia también parece invertido respecto a la propia referencia citada, que describe I asociado a resistencia y D a potencia. Incluso estas asociaciones son heterogéneas y no ofrecen una predicción individual útil.

Estas correcciones no derriban la tesis central. Indican cómo debe utilizarse el libro: como mapa intelectual sobre plasticidad, límites y diversidad humana, no como prescripción.

Síntesis visual

El cambio central

Empieza porLos genes modifican probabilidades; no escriben el marcador
Termina enSigue profundizando
SíntesisDel punto de partida al criterio que orienta la aplicación.

Lo que quedó después de la última página

El alto rendimiento suele narrarse como una superación de la biología. Después de leer Adaptable, me parece más preciso describirlo como una negociación cualificada con la biología.

El atleta no es infinitamente moldeable. Llega con una historia, una arquitectura y unos límites. Tampoco está condenado a su punto de partida. Los tejidos aprenden, el cerebro se reorganiza, las habilidades maduran y el entorno puede ampliar o desperdiciar posibilidades.

El profesional no controla esa respuesta. Organiza las condiciones para que ocurra, mide lo que puede, reconoce lo que aún no sabe y corrige el rumbo.

No prometer que podemos leer el destino del atleta, sino construir un sistema capaz de aprender con él.

Preguntas frecuentes

¿Adaptabilidad significa que cualquier atleta puede alcanzar el mismo nivel?

No. La plasticidad permite cambiar dentro de límites influidos por biología, desarrollo, historia y contexto. Amplía posibilidades; no borra las diferencias ni garantiza el mismo techo competitivo.

¿Un programa debe ser totalmente individual desde el primer día?

No necesariamente. Una base respaldada por la evidencia suele ser el mejor comienzo. La individualización gana calidad cuando los ajustes responden a medidas fiables, tolerancia, adherencia y demandas reales.

¿Las pruebas genéticas pueden identificar el talento deportivo?

El conjunto actual de la evidencia no respalda el uso de marcadores aislados para seleccionar atletas o definir el entrenamiento. Una asociación poblacional no equivale a una predicción individual.

Base científica

Referencias verificadas

9 fuentes
  1. Pontzer H. Adaptable: How Your Unique Body Really Works and Why Our Biology Unites Us. Avery; 2025. ISBN 9780593539309.
  2. Bonafiglia JT, Swinton PA, Ross R, et al. Interindividual Differences in Trainability and Moderators of Cardiorespiratory Fitness, Waist Circumference, and Body Mass Responses: A Large-Scale Individual Participant Data Meta-analysis. Sports Medicine. 2022;52(12):2837–2851. DOI: 10.1007/s40279-022-01725-9.
  3. Webborn N, Williams A, McNamee M, et al. Direct-to-consumer genetic testing for predicting sports performance and talent identification: Consensus statement. British Journal of Sports Medicine. 2015;49(23):1486–1491. DOI: 10.1136/bjsports-2015-095343.
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  5. Macnamara BN, Moreau D, Hambrick DZ. The Relationship Between Deliberate Practice and Performance in Sports: A Meta-Analysis. Perspectives on Psychological Science. 2016;11(3):333–350. DOI: 10.1177/1745691616635591.
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  8. Damas F, Libardi CA, Ugrinowitsch C. The development of skeletal muscle hypertrophy through resistance training: the role of muscle damage and muscle protein synthesis. European Journal of Applied Physiology. 2018;118(3):485–500. DOI: 10.1007/s00421-017-3792-9.
  9. Jones A, Montgomery HE, Woods DR. Human Performance: A Role for the ACE Genotype? Exercise and Sport Sciences Reviews. 2002;30(4):184–190. DOI: 10.1097/00003677-200210000-00008.

Contenido educativo. La individualización del entrenamiento no sustituye la evaluación clínica, los criterios de seguridad ni la interpretación contextual de las respuestas del atleta.

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