Rafa Barleze Revisado el 5 de octubre de 2026

Hidratarse para competir.

Llega preparado. Conoce tus pérdidas. Ajusta lo que bebes a tu sesión y al volumen que puedes tolerar.

Un plan que acompaña tu día

Orientación para adultos sanos. Los rangos sirven como punto de partida; la sed, la comodidad, el peso y las oportunidades para beber ayudan a ajustar.

  1. Al despertar

    Observa la sed, la orina y la tendencia del peso matutino, medido en condiciones similares. Una señal aislada no define tu estado de hidratación. No es necesario añadir sal al agua por rutina. [3] [2]

  2. 2–4 horas antes

    Utiliza 5–10 mL/kg como referencia inicial, repartidos en ese periodo. Considera lo que ya has bebido, la comida, la sed y la comodidad. Si ya estás hidratado, no fuerces el extremo superior del rango. [1]

  3. Calentamiento y descanso

    Ten la bebida a mano y aprovecha las pausas para beber según el plan probado, la sed y la tolerancia. Evita intentar compensarlo todo de una vez. [2]

  4. Durante el partido

    Utiliza tu tasa de sudoración para orientar el plan, no para forzar una reposición del 100%. Evita ganar peso por beber en exceso. Pérdidas cercanas al 2% son una referencia de atención, sobre todo con calor; no un umbral universal de caída del rendimiento. [2]

  5. Después del partido

    Si la recuperación debe ser rápida y existe un déficit, unos 1,25–1,5 L por kg perdido pueden ayudar, repartidos en las horas siguientes junto con alimentos o una bebida con sodio. Con más tiempo, las bebidas y comidas habituales pueden completar la reposición. [1]

  6. Por la noche

    Reparte la ingesta para no necesitar beber un gran volumen al acostarte. La recuperación nutricional considera energía, hidratos de carbono y proteína; este protocolo no exige suero de leche ni excluye caseína. [1]

Mide primero. Ajusta después.

Las calculadoras estiman volúmenes; no diagnostican deshidratación ni generan una prescripción. Los datos permanecen en esta página y no se envían.

Antes del esfuerzo

Referencia de 5–10 mL/kg en las 2–4 h previas. Incluye lo que ya hayas bebido en ese periodo.

Después del esfuerzo

Estimación del 125–150% del déficit para una recuperación rápida, durante las horas siguientes, con alimentos o bebida con sodio.

Tu prueba de sudoración

Utiliza la misma báscula, con poca ropa seca, antes y después de una sesión de 30–120 min. Seca el sudor antes del pesaje final. Registra toda la bebida y orina del intervalo; evita alimentos durante la prueba, pues su masa altera la estimación.

Sudor (L/h) = [(peso antes − peso después) + bebida (L) − orina (L)] ÷ duración (h).

Esta aproximación trata 1 kg como 1 L y no corrige todas las pérdidas respiratorias o metabólicas. No mide el sodio en el sudor. Un resultado negativo indica datos que revisar; no significa sudor cero.

[2]
Cómo interpretar el color de la orina

Una orina más clara u oscura es una pista, no un diagnóstico. La primera orina de la mañana suele ser más concentrada; alimentos, suplementos y medicamentos pueden alterar el color. Considera también la sed, la frecuencia de micción y la tendencia del peso. No bebas hasta que la orina esté siempre transparente.

[2]

Llévate tus resultados

Genera un resumen para revisar tu planificación. Puedes copiarlo o imprimirlo; no se envía nada automáticamente.

Qué poner en la botella

Sodio: junto con el volumen

En ejercicio prolongado con calor, 400–850 mg de sodio/L es un rango de referencia del consenso del COI. No equivale a mg/h: 500 mL de una bebida con 600 mg/L aportan 300 mg de sodio. Ajusta al contexto, la alimentación y la ingesta de líquido.

[4]

Las marcas blancas en la ropa no cuantifican la pérdida de sodio. Reponer el 100% del sodio perdido no es una regla universal, y añadir sodio no hace seguro beber en exceso.

[3] [5]

Hidratos de carbono: la tarea cambia la dosis

En sesiones cortas y suaves, el agua suele ser suficiente. Para esfuerzos prolongados de 1–2,5 h, 30–60 g de hidratos de carbono/h es una referencia. Por encima de 2,5 h, hasta 90 g/h puede ser útil, con glucosa y fructosa, entrenamiento intestinal y tolerancia individual.

[1]

Una bebida al 6–8% contiene 6–8 g por 100 mL; no acelera necesariamente el vaciamiento gástrico. Con calor, cuando hidratar es prioritario, las soluciones más diluidas pueden tolerarse mejor. Cuenta también los geles y alimentos en el total de hidratos de carbono.

[4]
Productos y antidopaje

Antes de utilizar suplementos y alimentos deportivos, valora con tu equipo la necesidad, la composición, la procedencia y el lote. El análisis independiente del lote, como Informed Sport o NSF Certified for Sport, reduce el riesgo, pero no garantiza riesgo cero. Estos sellos no son una exigencia universal de la AMA para toda bebida industrializada.

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Reconoce cuándo parar

Señales que requieren atención

La sed, la escasez de orina, la fatiga, el mareo y el dolor de cabeza pueden acompañar a la deshidratación, pero no identifican por sí solos la causa. Los calambres también son multifactoriales. Reduce el esfuerzo, busca un lugar fresco y reevalúa; los síntomas persistentes requieren atención.

[2]

La confusión o el colapso son una emergencia

La hiponatremia puede aparecer por exceso de agua o de bebidas deportivas. Náuseas, vómitos y cefalea tras una ingesta elevada requieren valoración. Confusión, convulsiones o colapso: detén el ejercicio y solicita atención urgente. No fuerces líquidos ni trates el problema por tu cuenta con sal. El aumento de peso refuerza la sospecha, pero su ausencia no la descarta.

[5]

Las enfermedades renales o cardíacas, la restricción de líquidos/sodio y los medicamentos que alteran el balance hídrico requieren orientación individual. Los niños y adolescentes necesitan una planificación específica.

Evidencia y límites

Búsqueda focal actualizada el 05/10/2026, con consensos, revisiones y estudios primarios. No es una revisión sistemática. Se mantuvieron recomendaciones anteriores cuando seguían siendo pertinentes, ajustando el contexto.

Un ensayo de 2026, con 12 participantes, no encontró diferencias significativas entre agua, bebida con sodio/potasio y agua de coco en los resultados evaluados, con ingesta controlada. Se consultó el resumen; la pequeña muestra y el protocolo específico no permiten concluir equivalencia en todos los deportes.

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  1. Thomas DT, Erdman KA, Burke LM. Nutrition and Athletic Performance. 2016 · Med Sci Sports Exerc.
  2. McDermott BP et al. National Athletic Trainers’ Association Position Statement: Fluid Replacement for the Physically Active. 2017 · J Athl Train.
  3. McCubbin AJ. Sodium intake for athletes before, during and after exercise: review and recommendations. 2025 · Performance Nutrition.
  4. Racinais S et al. IOC consensus statement on recommendations and regulations for sport events in the heat. 2023 · Br J Sports Med.
  5. Hew-Butler T et al. Statement of the 3rd International Exercise-Associated Hyponatremia Consensus Development Conference, Carlsbad, California, 2015. 2015 · Br J Sports Med.
  6. Australian Institute of Sport. Additional Resources — Supplements.
  7. Borra V et al. Oral Rehydration Beverages for Treating Exercise-Associated Dehydration: A Systematic Review, Part I. Carbohydrate-Electrolyte Solutions. 2025 · J Athl Train.
  8. Killick JA et al. Comparing the Effects of Water, Sodium-Potassium, and Potassium-Rich Solutions on Fluid Balance and Thermal Strain Following Exercise in the Heat: A Randomized Triple-Blind Crossover Study. 2026 · Int J Sport Nutr Exerc Metab.

Se consultaron textos completos y fragmentos pertinentes de consensos y revisiones; los estudios recientes con acceso limitado se utilizaron solo dentro del alcance de sus resúmenes. Las respuestas a las bebidas varían y la certeza de la evidencia no es uniforme.

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